Sri Anandagiriji

EVENTO DE ANADAGIRI EN ZARAGOZA EL 25 DE MAYO

Sri Anandagiriji es uno de los principales directores de la Universidad de la Unidad, India. Empezó como estudiante de Sri Bhagavan cuando éste fundó y dirigió una escuela para niños cerca de Bangalore. Cuando cerró la escuela, Sri Anandagiriji, que entonces tenía 14 años, decidió permanecer con Bhagavan y apoyarlo en la fundación de la Golden Age Foundation (Fundación de la Era Dorada), conocida como Universidad de la Unidad.

Sri Anandagiriji es el principal discípulo de Sri Bhagavan, en el año 2001 dejó de guiar retiros y desde entonces dirige de la mayor parte de la administración y plan de estudios de la Universidad de la Unidad. 

Durante mucho tiempo aquellos que tuvimos la dicha de participar en sus cursos anhelamos el momento de su regreso a las enseñanzas. Esto ocurrió a partir del 2006, al comenzar las “Oneness Conferences” alrededor del mundo. Para muchos Anandagiri es un gran amigo.

Este año ha aceptado venir a España (24 y 25 de mayo) y hacer una Conferencia en Zaragoza. ¡Te invitamos a vivir esta experiencia inolvidable!

A continuación, Sri Anandagiriji comparte una experiencia de las emociones y pensamientos negativos de su niñez. 

La verdad, cuando no es tu verdad, sigue sin ser la verdad

  “Hace unos años, estaba en Suecia en un lugar llamado el Angsbacka Festival, conocido como el Festival de la No Mente. Al final del festival hubo, no un debate exactamente, pero todos los profesores que habían participado en el Angsbacka Festival y todos los asistentes al festival se reunieron y los participantes hicieron preguntas a los profesores. 

Y los profesores tenían que contestarlas. De hecho, el presidente del festival, Arjuna Ardagh, ahora está aquí dando Dikshas. Y el organizador del festival,  Micky, está ahora aquí en la universidad, ayudando a otros en su proceso. Él mismo participó en el proceso de 21 días y tomó también el curso avanzado. Una de las preguntas que le hicieron fue: "¿Qué es la iluminación?" Muchos profesores daban su propia visión de la iluminación. Todas igualmente ciertas. Algunos hablaban de cuando sientes amor por alguien, de cuando ves luz por todas partes, cuando toda dualidad ha concluido. Me tocó hablar a mí. Entonces, hace cuatro años, compartí con la gente mi experiencia de libertad, porque sólo podía hablar de lo que conocía directamente, por mí mismo. Cualquier otra cosa que dijera sería incierta, aunque fuera verdad. Una de las indicaciones más útiles de Bhagavan fue: "La verdad, cuando no es tu verdad, sigue sin ser la verdad". 

No todos apreciaron la respuesta que di porque siempre queremos escuchar cosas profundas. Queremos hablar de la vida, de la dualidad, la no-dualidad, de los orígenes del universo, la omnipresencia de dios, la filosofía. No nos gusta que nos digan que somos basura. Y lo cierto es que sentimos dolor, sufrimos; no sabemos para qué vivimos. Nos sentimos heridos; no nos sentimos amados. A las personas espirituales no les gusta oír esas cosas. A muchos de nosotros nos gusta oír que nuestra verdadera identidad es el ser eterno y que vamos a descubrir nuestra verdadera identidad. Cosas fascinantes para nuestra mente, pero ¿adónde nos llevarán? Entonces les dije: "Si tienes la suerte y la oportunidad de encontrarte a ti mismo, de ver la verdad de lo que eres y si cuando surge esta posibilidad, no te asustas de verla, si quieres mirarla, si la aceptas e incluso la abrazas, eso es la libertad. Ése es el momento en que, por primera vez en tu vida, no sentirás miedo.  Un momento en el que te ves tal como eres, sin tratar de esconder nada. Seguramente éste es un gran milagro. Tienes miedo todo el tiempo. Miedo en todo lo que haces. Miedo de perder las imágenes que han ido construyéndose con el tiempo. Por primera vez, cuando puedes verte claramente, ver en ti todo lo que se ha dado en llamar malo y dices: "Esto es lo que yo soy"... En ese momento estás libre de miedo. Ese es el momento de libertad. Y si lo deseas, puedes llamarlo iluminación. 

Podría hablar sobre ello porque es un milagro que me sucedió. Un milagro por el que estoy eternamente agradecido a Amma y Bhagavan. No después de haber conocido a Amma y Bhagavan como Amma y Bhagavan, sino como directores de nuestra escuela. Bhagavan me ayudó a verme, a aceptarme con esa facilidad. Cuando estás convirtiéndote en una persona adulta y pasando de la infancia a la madurez, la transición es una etapa muy difícil. De pronto descubres que estás perdiendo tu inocencia, te estás haciendo consciente de ti mismo, te estás centrando cada vez más y cuanto más ves, más doloroso es. Yo viví esa fase mientras estudiaba en Jeevashram. Y era especialmente difícil para mí porque tenía esa imagen de estupendo estudiante, de lo bueno que era, lo generoso y pude ver que no era así por dentro. Fue muy doloroso, con mucho conflicto, mucho debate. 

¿Qué debería hacer? ¿Debería apegarme a esa imagen o prepararme a librarme de ella y decir la verdad?. No sabía qué era mejor. El placer de la imagen o el dolor de tener que vivir con esa  imagen de no ser eso. Porque veía, veía que mi inocencia desaparecía, había desaparecido. De pronto veía que me hacía consciente de mí mismo. Quería saber qué pensaban otros de mí, lo que no me ocurría de niño. Lo que otros sentían sobre mí. Había celos, había competencia, había cada vez más lujuria, pensamientos lujuriosos.  

Entonces decidí ir a hablar con Bhagavan, el director de la escuela. Decirle a Bhagavan: "Esto es lo que soy en realidad"; no soy lo que crees. Lo intenté tres veces. El miedo me paralizaba. Iba hasta la puerta de Bhagavan, me preparaba para contarlo todo. El miedo me detenía. Todo, todas las cosas maravillosas que la gente creía sobre mí, se perderían para siempre. ¿Tendría que hacerlo? La cuarta vez... Cada vez que había pensado que sería valiente, cada intento que había hecho, me decía: "esta vez voy a contarlo".   De todas maneras, esa cuarta vez, fui a la habitación de Bhagavan y se lo dije. Antes de cambiar de opinión, sin pausa, le conté todo con todo detalle. Una descripción detallada de todos los pensamientos llenos de celos que había tenido, de lo egoísta que me estaba haciendo, de cuánto me comparaba, de todos los pensamientos lujuriosos que tenía, etc., etc., etc. En realidad, Bhagavan lo escuchó todo como si le hubiera dicho: "Bhagavan,  esta mañana he desayunado idle y dosa". Esa fue su respuesta. De hecho, lo escuchó todo. En mi opinión, yo estaba contando cosas horribles. En cierto modo, esperaba que Bhagavan se quedase atónito, se enfadase y se disgustase conmigo. 

Al final de todo, Bhagavan dijo: "Ahora que ya sabes lo que eres, ¿por qué no vas a una de esas rocas y cantas en voz alta: "Esto es lo que soy'"?

Jeevashrames un campus muy bonito. Subidas y bajadas, muchas rocas y piedras. Entonces Bhagavan dijo: "puedes ir a cantar a esa roca".

De manera que fui a la roca y empecé a cantar en voz alta una bella canción sobre mi ser, tan feo, con todo detalle.  Y desde entonces, y eso fue en el 88, en 2006 ha hecho 18 años, no recuerdo haber tenido un conflicto. No me acuerdo. No es que todo cambiase en ese momento, inmediatamente. No es que mis pensamientos fuesen diferentes. En cierto modo, ya no pude volver a quejarme de mí. Cada vez, con facilidad, cantaba una canción sobre mí. Por eso lo llamo un milagro. Pero para eso se necesita la gracia. Si pudieras ser libre por sólo cantar una canción sobre ti, sería muy fácil. Estoy seguro de que no fue la canción lo que me liberó. Esa forma de escuchar de Bhagavan, esa misma escucha, su respuesta, fue una diksha. Pude ver con tanta facilidad. Por eso digo que uno de los mayores milagros de la vida sería que pudieras verte a ti mismo. Entonces tocarás a dios”. 

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